Si eres una persona golosa a la que le gusta la leche condensada y los dulces, pero, o bien no tienes la suerte de contar con un horno en tu hogar, o bien no quieres utilizarlo tanto para ahorrar un dinero al mes en la factura de la luz, estás de suerte, ya que, en este artículo te vamos a enseñar las recetas de 9 postres con leche condensada sin horno.
Son recetas muy sencillas de elaborar y cuyos resultados son espectaculares en cuanto a sabor y textura, ya que son ideales para tomar como postre, pero también sirven como desayuno o merienda e incluso para recibir a tus invitados y amigos como se merecen.
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Tarta de queso fría sin horno
La tarta de queso es un clásico que se puede elaborar utilizando leche condensada y no necesita hornearse. Es una receta muy popular que puede servir para cualquier ocasión, como, por ejemplo, cumpleaños, celebraciones, Navidades, Semana Santa, etc. Tiene la ventaja de que es un postre muy sencillo de preparar y que suele encantar a todo el mundo por igual.
Para elaborar esta tarta de queso fría, debes contar con algunos ingredientes, tales como galletas, mantequilla, leche condensada, nata para montar, un sobre de gelatina y agua. Debes machacar las galletas para poder hacer la base mezclando las galletas trituradas con la mezcla del sobre de gelatina con agua. Luego se remueve todo y se echa sobre el recipiente donde vamos a hacer este postre de manera que tengamos una base.
Luego debes mezclar la leche condensada con la mantequilla hasta que esta se deshaga, montar la nata hasta que adquiera consistencia cremosa y mezclar el resultado con la mezcla de leche condensada y mantequilla. Lo mezclamos todo, lo añadimos sobre la base de galletas y le damos forma. Se puede servir con un poco de canela espolvoreada y decorar con una hoja de limón antes de refrigerar en la nevera, ya que esta tarta se debe servir bien fría. Como ves, es un postre sencillo que no requiere demasiada elaboración y que puede estar listo entre quince y veinte minutos.
Gelatina con leche condensada
La gelatina es un postre muy saludable, ya que se elabora con colágeno y, por lo tanto, es rica en proteínas. Sirve para fortalecer las articulaciones y mejorar la regeneración de la piel, por lo que es ideal tomarla de vez en cuando como postre, desayuno o merienda. Además, no tiene azúcares, ayuda a la digestión y, lo mejor de todo, es que tiene un gran sabor que gusta prácticamente a todo el mundo.
Si, además, combinamos la gelatina con la leche condensada sólo nos puede quedar un postre riquísimo: un auténtico manjar que gustará tanto a pequeños como a adultos tanto por su variedad de colores como los distintos tipos de sabores que puede contener. Asimismo, esta mezcla es muy sencilla de elaborar, ya que sólo necesitarás un bote pequeño de leche condensada de 370 ml, 200 ml de nata para cocinar, 300 ml de leche, un sobre de 20 gr. de gelatina neutra para la leche condensada, varios sobres de gelatina de sabores de 20 gr. cada uno y 60 ml de agua.
La gelatina de sabores se debe elaborar en varios recipientes distintos mezclada con agua. Tan sólo se deben dejar enfriar en la nevera durante una hora y cortarlos en trocitos irregulares. Luego debes mezclar la leche condensada con la nata y la leche normal. A parte, debes mezclar la gelatina sin sabor con el agua hasta obtener una pasta, meter al microondas el resultado hasta obtener una mezcla líquida que debes emulsionar con la leche gracias a una batidora. Por último, es necesario que pongas en un recipiente todos los trozos de gelatina que has cortado y lo rellenes con la mezcla de leche condensada y gelatina neutra líquida. Déjalo enfriar en el frigorífico y listo.
Mousse de mango
El mousse es un postre delicioso y refrescante que se debe servir bien frío. El ejemplo más frecuente es el de chocolate. Sin embargo, también se pueden hacer otras variedades, como el mousse de mango (o de otros tipos de frutas) para aportar un sabor distinto y gran cantidad de vitaminas.
Para elaborar esta delicatessen en tan sólo 30 minutos y de forma sencilla, sólo necesitas 500 ml. de pulpa de mango, 250 gramos de nata para montar, un sobre de 14 gramos de gelatina sin sabor en polvo, una lata de leche condensada y cuadrados de mango para decorar.
Debes empezar mezclando muy bien en un bol la pulpa de mango junto con la leche condensada. Luego, debes hidratar la gelatina sin sabor con agua tibia o meter la mezcla en el microondas para que adquiera una textura líquida. Posteriormente, hay que batir la nata hasta que adquiera una textura ligeramente cremosa para luego añadir la mezcla de pulpa de mango y leche condensada que hemos realizado al principio y le añadimos la gelatina hidratada.
Por último, prepara varios recipientes individuales con la mezcla y tápalos. Una vez adquieran la textura cremosa tan característica del mousse, tan sólo debes cortar trozos de mango y ponerlos encima para decorar. También puedes utilizar otro tipo de fruta, como las fresas, por ejemplo. La decoración es exquisita y le entrará primero por los ojos a todo aquél que lo pruebe, pero su sabor, ¡es de otro planeta!
Arroz con leche condensada
Este postre es un clásico del recetario español, ya que es un postre típico de Asturias y muy popular en prácticamente cualquier rincón de España y Latinoamérica por su sabor y textura extraordinarios. Si bien, se suele hacer con leche y azúcar, es posible utilizar leche condensada para su elaboración y sin tener que necesitar el uso del horno. Entre los ingredientes que se requieren, encontramos 185 gramos de leche condensada (medio bote pequeño), 100 gramos de arroz, 1 canela en rama, la cáscara de un limón y canela en polvo para decorar al final.
Para su elaboración, debes hervir el arroz durante cinco minutos en agua abundante, enfriarlo con agua fría y escurrirlo. Luego, necesitarás poner la leche condensada en un cazo al fuego junto con medio litro de agua, la canela en rama y la piel de limón.
Debes dejarlo cocer a fuego lento durante 20 minutos. Por último, debes verter el arroz con leche en tarrinas y dejarlo reposar y enfriar para luego meter en la nevera, ya que se suele servir bien fresquito. Además, es recomendable echarle un poco de canela en polvo en el momento de servirlo
Bizcocho de leche condensada
Un bizcocho es el postre perfecto para acompañarlo con un café con leche o con un chocolate caliente cuando llega el invierno. Se suele tomar durante las vacaciones de Navidad y en Semana Santa y su elaboración es muy sencilla. Parece que es necesario utilizar el horno para su elaboración, sin embargo, es perfectamente plausible hacerlo sin horno. Entre sus ingredientes encontramos 3 huevos, 1 lata de leche condensada pequeña (375 gramos) y 280 gramos de trigo.
Para preparar este riquísimo bizcocho, debes mezclar en un recipiente los 3 huevos con la leche condensada y añadir la mezcla a la harina, que previamente debe haber sido tamizada para facilitar la emulsión. Lo mezclamos bien hasta obtener una masa cremosa y la vertemos en un molde. Este se puede poner sobre una sartén para calentar la base durante unos minutos y adquirirá la textura esponjosa de una manera muy similar a cómo se consigue utilizando el horno.
Flan de leche condensada
El flan es uno de los postres preferidos por pequeños y mayores por igual, ya que tiene una textura muy particular y un sabor dulce inconfundible con otros tipos de dulces, ya que se debe mezclar con el caramelo para darle ese toque que se encuentra entre el dulce y el amargo que tanto le caracteriza.
Para su elaboración, necesitamos 6 huevos, 375 gramos de leche condensada (un bote pequeño), 350 ml. de leche desnatada, 250 ml. de agua y una cucharadita de vainilla líquida. Para hacer el caramelo líquido, se requieren 90 gr. de azúcar, 45 ml. de agua y media cucharada sopera de zumo de limón.
Primero se debe preparar el caramelo líquido calentando el azúcar junto con el agua y el zumo de limón hasta que adquiera una consistencia líquida y un color tostado. Una vez tenemos el caramelo, se vierte sobre el molde donde vamos a hacer el flan. Luego, para elaborar el flan en sí, es necesario mezclar los 6 huevos con la leche condensada en un bol y luego le añadimos la leche desnatada, el agua y la cucharadita de vainilla.
Se mezcla utilizando una batidora eléctrica. Por último, echamos la mezcla en el recipiente del caramelo y lo tapamos para ponerlo en otro recipiente mayor y calentar al baño María hasta que adquiera la consistencia de un flan. Se puede decorar con un par de frutas confitadas para darle un toque más atractivo y ya se puede servir. ¡Para chuparse los dedos!
Crepes con leche condensada
Las crepes son un magnífico desayuno para aquellos días en los que queramos empezar el día con energía. Su elaboración es muy sencilla y puede realizarse de dos maneras distintas: la primera es realizar las crepes de manera habitual, utilizando huevos, leche, azúcar y harina de trigo (puede ser de maíz y arroz para hacerlo apto para personas sensibles al gluten). De esta manera, se obtienen unas crepes sobre los cuales puedes echar leche condensada encima para endulzar.
La otra manera de prepararlos es sustituyendo la leche y el azúcar por la leche condensada, de manera que obtenemos un postre con sabor a este manjar y que se puede combinar con sirope de chocolate o crema de avellanas para empezar el día con mucha energía.
Para su elaboración debemos mezclar los huevos con la leche condensada y el tipo de harina que más nos convenga de manera que la textura resultante no sea demasiado espesa. Si es demasiado espesa, puedes añadir un poco de leche desnatada e incluso agua para que su textura sea un poco más líquida. Así pues, debes echar la mezcla en una sartén con un poco de aceite de oliva para que no se pegue y retirarlas cuando se solidifiquen y adquieran un color tostado.
Tarta de queso con fresa
Hemos hablado de la tarta de queso fría con leche condensada al principio de este artículo, pero existen otras variantes con las que se pueden conseguir resultados igualmente interesantes utilizando ingredientes similares, como el limón, la fresa o los arándanos. El resultado es un postre ligero y perfecto para todo tipo de celebraciones, como cumpleaños y para ser degustado en días festivos.
Para su elaboración se deben machacar unas 25 galletas y mezclar con 60 gramos de mantequilla o margarina. Se puede echar un poco de leche para que se compacte y quede una masa uniforme. Se echa el resultado en el molde donde vamos a realizar la tarta y hacemos la base.
Luego se debe mezclar en otro recipiente un sobre de 14 gramos de gelatina neutra en polvo con agua tibia para obtener una pasta gelatinosa de textura líquida. Al mismo tiempo se debe calentar en una sartén 250 gramos de crema de queso, 375 gramos de leche condensada, 300 gramos de nata para montar. Aprovecha para añadir los 8 gramos de azúcar avainillado y la mezcla de gelatina neutra con agua. Lo mezclas todo y lo echas sobre la base de galleta. Posteriormente, debes meterlo en el frigorífico para que se enfríe y adquiera la textura adecuada. Por último, debes añadirle una capa con mermelada de fresa (puede ser la mermelada que prefieras) y, ¡listo para servir!