Estás pasando por una de las etapas más hermosas en la vida de una mujer, esperando la llegada de tu bebé. Desde el momento en que sabes de tu embarazo, tienes que cambiar hábitos que puedan afectar tu salud y la de tu hijo, así como seguir una dieta balanceada.
La alimentación es fundamental para el adecuado desarrollo del bebé, por lo que deberás abandonar algunos alimentos que consumías regularmente. Uno de los más difíciles, son los embutidos, muchos de los cuales no podrás comer mientras estés embarazada.
No obstante, hay una serie de embutidos, particularmente cocidos, que puedes consumir de forma moderada, para disfrutar su sabor. Conoce cuáles son los que pueden y no comer una embarazada y los cuidados que debes tener al ingerirlos.

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La alimentación de la mujer embarazada
El cuerpo sufre cambios importantes durante el embarazo, además de una gran demanda de nutrientes, los cuales pasan al bebé en formación. Una mujer embarazada tiene una mayor necesidad de ácido fólico, imprescindible para evitar la aparición de defectos congénitos en el bebé, por lo que deberá tomar suplementos.
También, tiene que aumentar su ingesta de hierro, calcio, vitamina A y vitamina D, entre muchos otros elementos. La mejor manera de lograrlo, es con una dieta balanceada, donde exista un alto consumo de proteínas de buena calidad, frutas y verduras frescas.
Asimismo, debe evitar ciertos alimentos y hábitos que afectan directamente la salud del bebé que se está formando:
- Se debe reducir la ingesta de sal, por lo que no es conveniente consumir aquellos alimentos ricos en sodio. Una embarazada tiene que revisar el contenido nutricional de los productos envasados, prefiriendo aquellos con una cantidad de sodio menor al 5% de los requerimientos diarios.
- No conviene ingerir gran cantidad de alimentos procesados, como la bollería industrial, debido a que son ricos en grasas trans. Las mismas pasan al bebé, haciendo que aumenten de peso más de lo conveniente, y sean más propensos a sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares.
- En ningún caso, deberías comer carnes o pescados crudos, debido a que pueden contener bacterias dañinas para el crecimiento del feto.
- Las verduras y frutas frescas deben ser lavadas y desinfectadas adecuadamente, para evitar la ingesta de patógenos que causen infecciones.
- Debes reducir la ingesta de cafeína. En algunos estudios, se ha observado que un consumo moderado de café, puede llevar a bebés con un menor peso al nacer.
- Nunca consumas alcohol durante la gestación, puesto que se ha comprobado que aumenta el riesgo de sufrir abortos espontáneos, así como la muerte fetal. Además, lleva a que se produzcan discapacidades tanto físicas como mentales en el bebé, que son permanentes.
- Una embarazada no debe fumar, a fin de evitar la aparición de defectos congénitos en el niño, como el labio hendido.
Riesgos de consumir embutidos durante el embarazo
Uno de los primeros alimentos que el médico va a retirar de tu dieta cuando estás embarazada, son los embutidos. Particularmente, aquellos que son frescos o curados, sin haber pasado por un proceso de pasteurización.
Esto se debe a que son una de las principales fuentes de contagio de la toxoplasmosis, enfermedad que es transmitida por un parásito. Estos colocan sus estructuras reproductivas en la carne cruda o no pasteurizada, por lo que puedes contaminarte al ingerirla.
El porcentaje de contagio de toxoplasmosis cuando estás embarazada es bajo, pero debes reducir los riesgos.
La toxoplasmosis es una enfermedad que no tiene consecuencias graves en personas no embarazadas. Sin embargo, afecta el desarrollo del feto, causando problemas en la vista y hasta daños cerebrales, por lo que debe evitarse su contagio en esta fase.
Entre los embutidos que debes evitar, debido a que son los más propensos a estar contaminados por el parásito, están:
- Jamón serrano y jamones curados, no importa el tiempo de curación. Los ooquistes pueden permanecer activos durante ese período.
- Chorizos y otros embutidos curados, como el salchichón, fuet, butifarras o longanizas. Igualmente, el lomo o caña embuchados.
- Salchichas crudas o poco cocidas.
Asimismo, es recomendable que durante el embarazo no consumas quesos azules, sometidos a altos niveles de humedad, debido a que prolifera el parásito de la toxoplasmosis. También, debes evitar ingerir quesos frescos, que no han sido sometidos a la pasteurización.
Aunque el principal problema del consumo de embutidos, es el riesgo de contraer toxoplasmosis, hay otros inconvenientes a evaluar:
- Tienen un alto contenido de sodio, teniendo efectos negativos en el aumento de la presión arterial. Durante el embarazo, esto puede llevar a problemas de preeclampsia.
- Presentan un alto contenido calórico, particularmente los chorizos y salchichones. Por tanto, contribuyen al aumento de peso en la embarazada.
- La presencia de colesterol en los embutidos es importante, por lo que su consumo puede aumentar sus niveles en sangre. Esto puede llevar a problemas cardiovasculares.
- A pesar de ser una buena fuente de proteínas, fósforo y potasio, tienen altos contenidos de grasas saturadas, que no son saludables.

¿Qué embutidos puede comer una embarazada?
Aunque hay muchos que no puedes consumir debido a sus riesgos, no tienes que dejar de disfrutar de algunos embutidos. La mayoría de los que se pueden incluir en la dieta de las embarazadas, son los pasteurizados:
- Jamón de York: se hace a partir de carne de cerdo cocida. Lo mejor es elegir aquellos con menor cantidad de grasa, y revisar en la etiqueta los niveles de sodio y otros elementos agregados para su conservación.
- Jamón de pavo y pollo: siempre que sea de la pechuga, que es la parte más magra de estas aves, es la opción más saludable y segura. Comprueba la composición en la etiqueta y mantén el consumo en un máximo de 15 gramos diarios.
- Mortadela: aunque no causa problemas en cuanto al contagio de la toxoplasmosis, no es recomendable por su alto contenido de grasa. Además, se suele agregar una gran cantidad de sodio y conservantes.
- Bacón cocido: siempre que lo comas frito, no tiene problema con la transmisión de la toxoplasmosis. Pero, es un alimento rico en grasas saturadas, por lo que no deberías consumirlo mientras estás embarazada.
- Salchichas: puedes comerlas bien cocidas, en cantidades moderadas. Es preferible que sean de carne de pollo o pavo, que tienen menor contenido de grasa que las de cerdo, aunque suelen tener altos niveles de sodio.
En cuanto a los embutidos curados, las mujeres embarazadas los pueden consumir si han pasado al menos 48 horas congelados. Se deben someter a temperaturas de al menos -12 °C, ya que el parásito no tolera estas condiciones.
De esta forma, podrás disfrutar de estos alimentos sin temor a contraer toxoplasmosis, aunque su consumo debe ser de moderado a bajo. Toma en cuenta, que cuando estás embarazada, tienes que reducir las grasas poco saludables y el sodio, para no afectar la salud de tu bebé.