El queso es un lácteo de consumo muy habitual en la dieta mediterránea. En el caso de Italia, el país tiene una gran cantidad de quesos, pero el parmesano es uno de los más populares dentro y fuera de sus fronteras. De hecho, se combina con muchos alimentos diferentes, y especialmente con las hortalizas, como vamos a ver hoy.
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¿Qué es el queso parmesano?
Este famoso queso italiano destaca por tener una consistencia dura, madura y grasa, por lo que, generalmente, se suele comer rallado, en lascas, o gratinado.
Es una variedad semigrasa que se elabora con leche cruda de vaca, agua y sal, y no se somete a ningún tratamiento térmico. Se deja añejar durante un mínimo de 12 meses, lo que da lugar a su característico color amarillo pajizo claro y un sabor ligeramente afrutado con notas un poco picantes.
Este queso empezó a elaborarse hace unos nueve siglos, por parte de los monjes Benedictinos. A día de hoy, la Denominación de Origen Parmigiano Reggiano está protegida y los criterios para obtenerla son muy estrictos.
¿Qué hortalizas se suelen comer en Italia acompañadas de parmesano?
Lo bueno de este queso es que su sabor combina muy bien tanto con las verduras como con las hortalizas y, por eso, verlos juntos en un plato es algo bastante habitual en la gastronomía italiana. No obstante, si hay una hortaliza cuyo nombre va indisolublemente unido al del queso parmesano, esa es la berenjena.
Carpaccio de calabacín
El calabacín es otra de las hortalizas que los italianos suelen comer acompañadas de uno de sus quesos favoritos. Por ejemplo, un carpaccio de calabín con aguacate, cecina y parmesano. Si quieres una versión vegetariana (vegana no puede ser porque siempre va a llevar queso), puedes sustituir la cecina por tomate seco. Y si la cecina no te gusta, pero quieres algo de carne en este plato, le puedes poner jamón serrano.
Para elaborar esta receta necesitas un par de calabacines pequeños, medio aguacate, una o dos lonchas de cecina, un trozo de parmesano, sal, semillas de sésamo tostadas y molidas y aceite de oliva.

Lava bien los calabacines y sécalos, porque en esta receta no se pelan, y córtalos en láminas finas. Por otro lado, pela el aguacate y córtalo en dados pequeños. Corta también la cecina en tiras finas y no muy largas, y trabaja con el queso para obtener unas lascas no demasiado grandes.
En una fuente pon todos lo ingredientes. Luego, muele las semillas de sésamo y añádelas. Incorpora sal al gusto (puede ser sal en escamas) y rocía con aceite de oliva. Si quieres un sabor algo más intenso, mezcla al 50% aceite de oliva y aceite de trufa.
Es una receta rápida y sencilla que, sin embargo, sorprende a los comensales. Puedes servirla a modo de entrante en una comida, o como plato único si te apetece una cena ligera.
Si prefieres un plato caliente, puedes elaborar una receta de calabacines con parmesano siguiendo los mismos pasos que ya hemos visto para las berenjenas.
Berenjenas a la parmesana
Aunque hay muchas formas de elaborarlas, te traemos la receta italiana original. Para hacerla en casa necesitas: un par de berenjenas, 200 gramos de salsa de tomate, queso parmesano rallado (unos 100 gramos) y 300 gramos de mozzarella fresca.
Pon también en la lista de la compra un huevo de talla M, un poco de aceite de oliva, 10 mililitros de leche, sal y pimienta al gusto.
Lava y seca las berenjenas y córtalas en rodajas de medio centímetro, no hace falta que las peles. Espolvoréalas con sal gruesa y déjalas reposar en un colador 10 minutos para que suelten agua y no amarguen. Lava y seca con papel de cocina.
Pasa la berenjena por una plancha por ambos lados hasta que esté ligeramente dorada. Mientras tanto, precalienta el horno a 180º C.
En una fuente de horno pon salsa de tomate en el fondo y coloca encima las rodajas de berenjena. Cubre con parmesano rallado y luego con queso mozzarella. Coloca encima otra rodaja, tomate, quesos, y termina con otra berenjena.
Bate el huevo junto con la leche y mezcla con un poco de parmesano. Utiliza esta mezcla para cubrir la última capa de berenjena. Después mete al horno con calor arriba y abajo unos 20 minutos. Sirve bien caliente.
Es una receta bastante consistente, así que funciona muy bien como plato único. Si quieres ponerle un acompañamiento, procura que no sea muy pesado, como una ensalada.

Calabaza gratinada con parmesano
Para hacer esta receta necesitas unos 950 gramos de calabaza asada (puedes cocinarla directamente en el microondas), cuatro dientes de ajo, 120 gramos de queso parmesano, 60 mililitros de leche, una cucharada de salsa de soja, pimienta negra y sal.
Pon la calabaza ya asada en el vaso de la batidora junto con los dientes de ajo pelados y un poco de parmesano rallado. Añade la leche, la salsa de soja, la sal y la pimienta, y tritura todo junto hasta obtener un puré homogéneo. Si te ha quedado muy denso, puedes añadir un poco más de leche.
Pon el puré en una fuente o cazuela apta para el horno y cubre de parmesano rallado. Pon la bandeja a media altura con el gril a 200-220º C durante unos minutos, hasta que el queso esté dorado. Sirve este puré acompañado de un pan de buena calidad y ya verás cómo todos acaban chupándose los dedos.
Si quieres una versión un poco más ligera, puedes hacer el puré en la batidora tal y como hemos visto y luego calentarlo. El queso que ya lleva incorporado hará que tenga una textura muy cremosa, lo que lo convierte en una buena opción para la cena o un estupendo primer plato.
La verdad es que el parmesano es un queso que da muy buenos resultados en combinación con diferentes alimentos. Por ejemplo, con un carpaccio de ternera o en una ensalada de pera. Prueba diferentes combinaciones y te sorprenderás con los sabores. Eso sí, utiliza el queso siempre con moderación, ya que su sabor es intenso y puede acabar ocultando el sabor del resto de ingredientes de tu receta si te pasas con las cantidades.